El abuso de la mecánica de los nabos está perjudicando a ACNH

Como todo en la vida, los principios son siempre bonitos, exultantes y maravillosos. Ves la vida de otro color, de un tono pastel. Sin embargo todo aquello que te parecía precioso se acaba pudriendo con el tiempo y, por desgracia, es algo que se veía venir pero estabas tan ciego que no lo veías.

Permíteme que hoy haga un artículo diferente, una opinión como la de cualquier otro jugador pero ésta firmada por mí y publicada en mi web. Creo que es interesante conocer una opinión al respecto esta mecánica que, según mis creencias, puede arruinar la experiencia en ACNH. Como digo, es MÍ opinión y no tiene por qué tomarse como una ley, simplemente aireo mis pensamientos y los agito con la mano para hacertelos llegar.

Money, money, money

La mecánica de la compra y venta de nabos siempre ha tenido algo de emoción y riesgo. Es como si a un ciudadano anónimo le prestas dinero para invertir en la bolsa y te quedas sentado para ver qué hace. El prestamista es Nintendo y el ciudadano eres tú, el jugador. El riesgo y la emoción vienen dados por el hecho de aventurarte a comprar nabos al precio impuesto por Juliana —emoción— y el riesgo de saber cuándo venderlos. Sin embargo también hay un poco de cada en ambas cosas.

Está claro que la conexión a la red de redes ha hecho mucho en pos de beneficiar al corredor pero no solo eso, la herramienta llamada Turnip Exchange, tan usada a día de hoy, es una de las grandes responsables de que jugar a la bolsa sea menos divertido y emocionante de lo que debería de haber sido el comercio de nabos.

Sin ella los jugadores seguirían compartiendo precios con amigos, en foros de discusión y/o Twitter. También en Discord, claro está, otra herramienta que apareció de la nada y ahora es casi el estándar de la comunicación escrita online. Hay cientos de servidores dedicados única y exclusivamente al comercio de nabos.

¿A dónde quiero llegar? A que ahora mismo la única preocupación —y ni eso si viajas en el tiempo— es la de levantarnos pronto el domingo, visitar a Juliana y llenar un tráiler de fanegas de nabos. Más allá de eso, puedes incluso esperar al sábado a última hora para venderlos mediante Turnip Exchange. Da igual qué día mires los precios en su página, siempre habrá algún jugador con un precio exagerado donde vender esos nabos que tan bien has ordenado en filas en un jardín vallado o en las seis habitaciones de tu casa.

Hacerte rico en Animal Crossing New Horizons es fácil, realmente fácil. Más aún que en entregas anteriores. Y ese poder monetario lleva a un riesgo que, a su vez, lleva a otros riesgos; la saturación a varios niveles.

Saturación en diferentes aspectos

Aquí en este trozo de texto es donde voy a explicar el por qué creo que Nintendo debería cambiar la mecánica de los nabos. Y es que es muy sencillo de comprender en cuanto ves el alcance que toma ser “bayanario“.

Hacer montañas de bayas consigue que se pierda la emoción en el juego. Tampoco es que cueste demasiado sacar de la nada 50,000 bayas para mover un edificio, o pasarte por las Hermanas Manitas a comprar varios modelitos, pero la cosa cambia cuando aparece una corona en la tienda de Pili y Mili, te has equivocado al mover un edificio, quieres poner ocho puentes y ocho rampas, o necesitas la colección de pinballs, futbolines o máquinas arcade que a veces aparecen en MiniNook.

Porque cuando tienes 20 millones de bayas en la cuenta todo te importa un bledo. Vas, pagas y a otra cosa mariposa. El esfuerzo es nulo y, perdiendo eso, todo resulta fútil, no hay recompensa tras el esfuerzo porque directamente no hay de esto último. Pero vamos a añadir más números a la ecuación.

Nookazon, el Amazon de ACNH donde incluso ya hay objetos de Navidad en pleno mayo, del evento de bodas que llega en junio o donde cualquier objeto e incluso vecino es apto para ser comprado o canjeado por otra cosa —que previamente puedes comprar en Nookazon también— . Conforme pasa el tiempo desde que se lanzó ACNH al mercado, los jugadores tienen cada vez más dinero y el precio de las cosas aumenta en dicha página; cada día un poco más. Esto obliga a los isleños a seguir quemando Turnip Exchange y haciendo cantidades desorbitadas o incluso repetir un domingo para comprar más nabos y venderlos en el mismo día a otro jugador que viva en un lunes de septiembre. La pescadilla que se muerde la cola decían en mi pueblo.

¡Tengo dinero, a ver qué me compro hoy! ¿Quién no lo ha hecho alguna vez en la vida real? Carlos, toma 25 pesetas pero te tiene que durar toda la semana, decía su abuela. Y Carlos fundía su paga ese mismo día en el kiosco del barrio. Y la pescadilla venga a morderse la cola. Todos sabemos cómo termina esto; los jugadores llegan a poco más de dos meses del lanzamiento del juego con todos los objetos que, de otra forma, hubieran tardado mucho más en obtener.

Sí, marcándote un Regreso al Futuro también se pueden conseguir cosas. Es más laborioso y la suerte debe estar de tu parte así que tardarías más que tirando de Nookazon, pero poder se puede. Turnip Exchange + Nookazon = juego arruinado. Al menos en mi opinión, ojo, no digo que sea una forma no válida de divertirse en ACNH, pero en la concepción del juego creo que ambas herramientas no estaban entre los planes de desarrollo y por algo sería.

Hasta el infinito y más allá

Aún hay más, por desgracia. Tener dinero motiva a otros a darles salida de formas poco convencionales como eBay, Amazon —sí, también he visto vender bayas allí—, AliExpress u otros sitios de la internete más profunda. Ya hay gente desde hace unas semanas vendiendo bayas por dinero real en estas y otras páginas y todo indica a que la cosa acaba solo de empezar.

Vivimos en la época del aquí y ahora donde Netflix, Prime Video, HBO o la recién llegada Disney Plus —entre otros como Spotify etcétera— nos da contenido en el acto, sin descargas y con visionado móvil. Es la tendencia y hacia donde se dirige el futuro tecnológico. ¿Para qué voy a despertarme pronto un domingo si por cinco euros puedo hacerme millonario al instante? Os recuerdo que cuando empezaron a vender los primeros DLC en videojuegos nadie daba un duro por este tipo de negocio y ahora es más rentable que vivir de las ventas de los títulos.

Y aunque no se donde catalogar esto otro entre los diferentes párrafos que he escrito, el colmo ya es pagar en bayas para hacerte bayanario. ¡La risa! Turnip Exchange está lleno de trabas para entrar en una isla a vender nabos pero como sales de allí con la dentadura de oro ya implantada, nos da igual soltar un saco de 99,000 bayas, que es lo habitual que suelen pedir. Obviando el caso del papel higiénico en el que se ha convertido los famosas “NMT”, claro.

Hemos llegado a un punto en el que con tal de hacernos ricos con el mínimo esfuerzo nos da ya igual la comunidad que rodea a Animal Crossing. Ya no existe apenas el hoy por ti y mañana por mí, siempre pedimos algo a cambio. Por eso desde el primer día no permito el comercio de ningún tipo en el Discord de la comunidad de Animal Crossing Spain, quiero que sea eso; una comunidad.

Conclusiones

Después de esta chapa que has leído seguro que te habrás parado a pensar; ¡Pero Canela, si tu seguro que estás forrada y has usado Turnip Exchange! Y sí, lo he usado, lo admito. Lo he hecho en tres ocasiones; una cuando apareció la web que casi nadie la conocía, otra para redactar la guía que tenéis aquí en la web y la última esta semana pasada donde casi me olvido de venderlos en mi isla.

Pero el problema, si has llegado hasta aquí en la lectura, no es la herramienta; es que hay diversos aspectos que te incitan a usarlas y/o a abusar de ellas. Se llama codicia inquieta, el síndrome Netflix de quererlo todo ya. Y cuanto más, mejor. Usarlas en algunos momentos no es malo, lo malo es abusar y caer en el juego; se pierde toda la magia.

No he usado Nookazon —aunque admito haber intentado cambiar un vecino mío por mi querida Patri sin éxito— pero tampoco es mala herramienta si somos responsables con ella y además se diera otro enfoque a la web.

Creo que Nintendo debería hacer algo con la mecánica de los nabos para que hacernos ricos, al menos, costara algo más de trabajo. Ese intento de jugar a ser corredor de bolsa, apostar todo tu dinero y ver cómo pasa la semana con el miedo en el cuerpo ahora mismo no existe; en su lugar tenemos un viaje en blanco a la caja fuerte de Tío Gilito.

Que hubiera un máximo de fanegas, una limitación en las ventas en islas ajenas, reducción de beneficios, cambiar el código para que Turnip no funcionara, cambiar toda la mecánica de la compra venta de nabos… Y supongo que muchas más ideas podrían servir pero son las 3:00 de la madrugada y ahora mismo no se me ocurren más.

Lo que está claro es que ser bayanario cambia por completo el juego en diferentes niveles. No solo por el hecho de que comprar objetos o mover los edificios resulte inocuo para nuestra economía, es ya el mercado negro que existe en él tanto en lo referente en la venta de bayas por dinero como en el poder conseguir cualquier cosa del videojuego con tan solo unos clics. En poco más de dos meses todo el juego en si mismo se ha ido al garete por esta mecánica obsoleta de la que muchos están abusando. Y no hace falta que lo diga yo en un texto kilométrico, tu mismo puedes ver el alcance que está teniendo esta mecánica por todas partes.

Epílogo

Juega como quieras, es el único consejo que te puedo dar después de leer mi artículo de opinión. Nintendo te ofrece un producto y una forma de jugar pero eres tú el que debe divertirse con él. Viaja en el calendario o respeta los tiempos, vende a través de webs externas o cíñete a las reglas de Juliana, completa todos los eventos posibles en unos días o espérate a que lleguen a tu isla. Lo importante es siempre lo mismo; que te diviertas.

Con este epílogo quiero dejar aún más claro que este vómito de letras continuas es solo mi opinión; apoyo todas las formas de juego siempre y cuando uno se divierta con ellas. Si te has sentido ofendido con algún comentario mío, ¡no te sientas así! El ser humano es curioso y la sociedad actual nos ha hecho ser impacientes, ¡y menos mal! Esto tiene sus cosas buenas pero también malas. Pero por desgracia todo tiene un Ying Yang.

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